sábado, 30 de octubre de 2010

Balbontín, origen del apellido

El orígen del apellido es sin duda de Italia; del norte, en la frontera con Francia a la altura de Génova.
Era una familia aristocrática que marchó exiliada a España -otros quedaron en Francia y el pais Vasco-; al estallar el conflicto entre Papistas y Garibaldinos (por el 1400).

En nuestra familia, ante la mención del apellido, se asocia inmediatamente con el General Santiago Amengual Balbontín, pero el registro más antiguo es el de Juan Díaz Balbontín. Nació allá por el 1650 y se casó en 1690 con María García de la Torre; en Burgos, España.

Habrían llegado a Chile en 1716 y, uno de sus hijos fue Pedro Balbontín García de la Torre; quien fuera Alcalde Ordinario de Santiago y Alguacil mayor de la Real Audiencia.
En 1725, Pedro se casa con Agustina Caldera García Sobarzo, nacida el 3 de septiembre de 1691 en Santiago de Chile.
De este matrimonio, su hijo José Nicolás Balbontín Caldera; quien se casa con Ana Josefa de los Reyes Moraga. Nace así, Francisco Balbontín y Reyes.

Francisco se casa con Gabriela de Soto Ortiz de Zárate; su hija es Rosario Balbontín y Soto.
Este es el momento en que se produce la unión de los apellidos Amengual y Balbontín; Rosario se casa con Santiago Amengual Costabella (nació en Mallorca, España). Fallecieron, ambos, en Quillota, Chile.

Ellos son los padres del glorioso General Santiago Amengual Balbontín.

jueves, 21 de octubre de 2010

"Los Camoglino", de Génova a Chile

Intrincado, por ahora, resulta avanzar en la rama familiar Camoglino, llego hasta mi tatarabuelo: don Luis Alfredo, quien se casó con Caterina Baghino y tuvieron entre sus hijos a María Italia Camoglino Baghino (12-9-1886). Esta se casa con Pedro Alejandro Gatica Martínez (foto adjunta; nacido en Chile, allá por 1884). Fueron los padres de mi abuelo: Osvaldo Pedro Gatica Camoglino (1913-1979).
Todos los Camoglino eran oriundos de la "Comune di Camogli; Provincia di Genova", cerca de Portofino. Como es de imaginar, hablaban genovés (zeneize).

Calles estrechas y casas muy juntas, la mayoría decoradas en tonos pastel. Pueblo netamente pesquero, las mujeres de los marineros residían en las casas de la ciudad en espera de sus maridos que habían salido a faenar en la mar; imágenes realmente de ensueño vienen a la mente.
Además de su encantador puerto, que invita a degustar un plato con la pesca del día acompañado de algún vino italiano, se debe destacar el Castello della Dragonara, de origen medieval, erigido en el siglo XII.
Fue un lugar de reunión de los ciudadanos de Camogli para tratar temas importantes concernientes a la localidad, como elegir a sus dirigentes o bien protegerse de alguna amenaza externa.
En 1366, Gian Galeazzo Visconti y Nicolo Fieschi lo asaltó y destruyó, hasta que en 1438 el Ducado de Milán lo reconstruyó. En el siglo XVI fue utilizado como prisión y, durante unos años en los setenta (siglo XX ), albergó un magnífico acuario, el Acquario Tirrenito; cuando fue desmantelado sus "habitantes" tuvieron que ser llevado al acuario de Génova

Pues bien, desde este bello poblado partieron para América los Camoglino; sigo buscando las raíces.

miércoles, 6 de octubre de 2010

El vaso; de Gabriela Mistral

Este poema, de la incomparable Gabriela Mistral (1889-1957), fue musicalizado por René Amengual. Es posible escucharlo en el disco (CD) editado con sus obras cuya portada se adjunta.

Yo sueño con un vaso humilde y simple arcilla,
que guarde tus cenizas cerca de mis miradas;
y la pared del vaso te será mi mejilla,
y quedarán mi alma y tu alma apaciguadas.

No quiero espolvorearlas en vaso de oro ardiente,
ni en la ánfora pagana que carnal línea ensaya:
sólo un vaso de arcilla te ciña simplemente,
humildemente, como un pliegue de mi saya.

En una tarde de éstas recogeré la arcilla
por el río, y lo haré con pulso tembloroso.
Pasarán las mujeres cargadas de gavillas,
y no sabrán que amaso el lecho de un esposo.

El puñado de polvo, que cabe entre mis manos,
se verterá sin ruido, como una hebra de llanto.
Yo sellaré este vaso con beso sobrehumano,
y mi mirada inmensa será tu único manto!