Debo agradecer muy especialmente a María Gabriela Correa, periodista de "El Mercurio", quién se tomó el trabajo de ubicarlos y entregarlos de manera personal en la sede del diario.
Todos tenemos antepasados que se remontan hasta los confines del tiempo, de la historia. La fortuna o dicha de algunos es poder desentrañar esa madeja, tirar del hilo que tantas pero tantas veces se escapa, y reconstruir el tejido de aquellos que conformaron nuestro ser. Dejo un testimonio, la botella arrojada al mar, alguien la recogerá algún día.
lunes, 22 de octubre de 2012
Cuento publicado por Osvaldo Gatica Camoglino (1933; Revista Zig-Zag)
Debo agradecer muy especialmente a María Gabriela Correa, periodista de "El Mercurio", quién se tomó el trabajo de ubicarlos y entregarlos de manera personal en la sede del diario.
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